Síntomas

Las molestias se presentan inmediatamente o unas horas después de ingerir los productos lácteos.

Si la enzima lactasa no se encuentra disponible en el cuerpo en cantidades suficientes (falta de lactasa) la lactosa llega a la parte baja del intestino (intestino grueso) sin haberse dividido y ahí se fermenta a través de bacterias intestinales bajo formación de gases. Además la lactosa puede provocar una corriente incrementada de agua al intestino grueso. Esto puede ocasionar malestares como dolores de estómago, flatulencias, sensación de estar lleno o diarrea tras ingerir lácteos y se designa como intolerancia a la lactosa. Debido a la similitud de las molestias, la intolerancia a la lactosa a menudo se confunde con el síndrome de colon irritado.